1. Los inicios como ceramista

2. Primeras exposiciones

3. Del acrílico previo a los metales

4. De fundicion ajena a la propia : El antiguo método de la CERA PERDIDA

5. Belleza del Caldo Incandescente

6. El Vaciado


"El Encierro", bronce, cera perdida.

1. Los inicios como ceramista

Las predestinaciones van surgiendo.  El arte escultórico pleno tuvo una escala en García; la cerámica, que él dice, fue por algo casual: 

G. En agosto del 94 tuve la ocasión de modelar con un pedazo de barro delante de un ceramista.  Lo primero que se me ocurrió fue hacer una cabecita de toro, la que terminé más o menos en un cuarto de hora.  Al verla el hombre comentó que lo que hice tan rápido, él se demoraba un día.  Eso me entusiasmó  y estuve un mes haciendo cabecitas en arcilla.  En Medellín hice la demostración ya citada en Mi Casita, de don Alberto Uribe, aficionado de  solera. 

De las caras, que era tema ya dominado pasó a toritos enteros.  En sus turnos en su Clínica Veterinaria de Barranquilla había ocasiones en que se troncaban los horarios de sueño y una noche de insomnio, para entretenerse, pensó mirando las defensas de un “condecito”: -Voy a hacerle el cuerpo y las patas; tomé un modelo, el número 59 del Conde de la Corte, de los que iban a San Fermín, de la revista Aplausos.

J. ¿Entonces fue un comienzo de escultor sin maestro? 

G. En realidad nunca fui a una escuela de Bellas Artes; hubiera sido importante, pero por fortuna he tenido medios para contratar personas conocedoras que me enseñaron a hacer los moldes y manejar desde las técnicas de la plastilina. 

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2. Primeras exposiciones

Había que sostener el “cañazo” de exposiciones.  Ya piensa en serio, adquiere hornos y otra persona le enseña a hacer los moldes de caucho silicona.  Y recalca que esa persona fue quien le “engomó” en serio. 

J. ¿De ahí se enrutó? 

G. De ahí en adelanto hubo que invertir, no sólo tiempo sino materiales y equipo.  Había que hacer esas cerámicas y a los tres meses presenté la primera exposición en el Hotel del Prado de Barranquilla, a comienzos de diciembre.  El maestro Rincón fue el padrino de alternativa.

J. ¿Considerado exitoso ese lanzamiento?

G. solamente invitamos a 1120 personas y asistieron más de 300.  el matador Rincón comentó que no sólo había agotado el papel, sino que hubo reventa.

J. Como todo artista, y más en sus inicios, suele haber crítica.

G. Desde luego, y me recuerda una anécdota: Juan Gabriel “Aranguito” me invitó a exponer cerámicas en el Inter. De Cali.  Tuve la presencia del maestro Puente, el español.  En forma peyorativa me contaron que dijo: “eso no tiene nada”. 

J. Pero este es un pintor.

G. El pintor era el papá; este es escultor, el que hizo el toro de la plaza de Cali.  Incluso fue como una puya que a los toros les sirve para crecerse al castigo; eso es lo mejor que la coba que no hace mejorar.  Yo me crecí al “castigo” de la crítica.

J. Entiendo que esa temporada hubo muestra en el Club Campestre de Medellín.

G. Si, su gerente Arboleda Halaby me invitó.  Alí vendí también.  Ya había tenido el honor de que la primera obra vendida fuera a parar de un Magistrado de la Corte Suprema de Justicia.  Pasé luego al Hotel Caribe de Cartagena en la temporada del 95, teniendo la grata visita del ganadero hispano Borja Domecq.  Me manifestó admiración por el poco tiempo en esto:  “Te veo futuro como escultor por el sentimiento que le pones”.

J. En todas las artes es importante el sentimiento, en el drama, la pintura, en el toreo; que todo no sea mecánico.

G. Sí, admiró el movimiento de los toros que había hecho, sobre todo en el rejoneo.  Agregó que apreciaba el concepto que tenía de cómo hacer un natural.  Su persona bien ha dicho, que un escultor que no ha cogido un capote, jamás tendrá esas nociones de lo que es sentir el placer de…no se cómo describirlo, de cómo se embarca una vaquilla y se le lleva dominada. 

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3. Del acrílico previo a los metales

 Como preámbulo a la que podemos llamar época de los metales, hablaremos del acrílico.  Como dijimos al comienzo, es el único material que puede llamarse nuevo en la “epidermis” de la obra escultórica.  En la búsqueda del perfeccionamiento de la técnica, García va recorriendo etapas.

J. ¿Cómo comenzó en esa técnica?

G. Me asesoré de personas que buscaban hasta odontólogos para ver cómo hacían los moldes de esas cuestiones.  Vi que en realidad la gente poco conoce ese aspectote hacer moldes en forma artística; pues en la industria se consigue  lo que quiera. 

J. Ha mencionado odontólogo, que hace verdaderas obras de arte en piezas dentales; pero siga explicando.

G. Bueno, conseguí la persona que me indicó cómo hacer los moldes en caucho silicona: los hicimos en este material y también poliuretano, pero me salían muy costosos.  Antes me gastaba en un “cursilón” cinco veces mas de lo que me cuesta ahora.  Eso cambió cuando vacié los primeros toros de moldes de caucho silicona en acrílico.  Recuerdo que el primero que hice así lo bauticé Cesarino, por la coincidencia que en el instante me llamaba Rincón para confirmarme su asistencia  a mi primera muestra.

J.  Explíquenos el proceso. 

G. La escultura se modela, se le tomas unos moldes de caucho de silicona con contratapas de fibra de vidrio y con unas cuñas para que no haya retención, que salga bien la contratapa y conserve bien el molde.  ¿Qué ocurre? Que tras hacer la escultura usted saca, queda el vacío para llenar con acrílico.  También las puede hacer con combinación de resina, con meque, etc..

 

J. ¿Puede dársele variado color al acrílico?

G. Le puede dar el color que quiera; lo puede pintar con brea, ésta con gasolina da pátina hermosa.  También con óleo, pero no con vinilo.  Claro que la pintura no da un acabado tan noble como el de tierra, óxidos, metales.

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4. De fundicion ajena a la propia : El antiguo método de la cera perdida

Éstos moldes que sirven para vaciar el acrílico, también sirven para fundición de metal.  Como observador del proceso del toro de la Macarena se me ocurre preguntar al artista, ¿por qué su traslado para obras fundidas a la capital antioqueña?

G. Aquí en Barranquilla no conseguí un sitio donde me hicieran a gusto el proceso de fundición.  Por coincidencia llegó al arquitecto paisa Eduardo Suescún quien dijo conocer una persona, Raquel Sierra de Medellín, y allí comenzamos a vaciar esculturas en metal.

J. ¿Fue en el taller donde comenzaron La Cacerina?

G. Exacto; aunque mucho antes habían hecho como unas 80 obras.

J. ¿Entonces el paso del acrílico al bronce fue rápido?

G. Rápido en el sentido que lo único que tenía que preocuparme era que a esos moldes, debía trabajarles con la cera perdida. 

J.  Veo que la mayoría de las obras se están haciendo ahora por el sistema de la cera perdida. 

G. Muchas sí, pero en realidad hay varias técnicas de fundición.

J. Demos los pasos para que la gente entienda.

G. Bueno, depende del tamaño y forma que tenga la obra.  Comencemos por las pequeñas; con las partes lisas o se las bases de los toros.  Para eso el mejor sistema es fundición del bronce al vacío en arena.  Aquí en Barranquilla se consiguen muy buenas.  Una es la “arena yema huevo”, que no requiere sino echarle agua y copia perfecto.  Hay otra propia de las costas, que es el médano con una mezcla de ventonita.  Esta se hace de tal modo que conserve la goma y compacte bien para luego vaciar el bronce.  Antes deben estar los aislantes como grafito, talco, etc., que deben ser refractarios.

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5. Belleza del Caldo Incandescente

Crisoles de ilusiones.  Del fuego al rojo vivo 

Hemos observado cómo de los hornos brota una candelada, roja-naranja, hermosa por cierto.  Germán nos va hablando sobre la temperatura a la que funde este metal: el bronce. 

G. Siguiendo el proceso, vemos el de desencerrar con el sistema de la coquilla.  En él se utiliza material refractario de mucha calidad, lo que se llama chatote; sustancia refráctil al calor.  Puede ser ladrillo, arenilla o elemento silicicoloidal que nos da la aglutinación para resistir temperaturas hasta de 2.000°C.  Aquí, para la desencerrada podemos estar entre 900 y 1000 grados.  Con este sistema de coquilla se gasta media hora, mientras con el de cera perdida a la cápsula, gastamos doce horas.

J.  Observamos cómo la cera se pierde o se quema; el espacio de ella es ocupado por el bronce, al drenarse la cera, de ahí su nombre de cera perdida.  Hay que anotar que este sistema fue utilizado por los egipcios, griegos y romanos desde siglos.

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6. El vaciado

J.  A ver, maestro cuando se está vaciando el caldo de los crisoles con el bronce candente ¿ocurren algunos percances?

G. No se está exento en la fundición que ocurran accidentes, pudiendo reventarse.  Ha podido apreciar que cuando desencerramos en el sistema de la coquilla, una escultura se partió; se volvió pedazos.  Esto es como un encierro que prepara siete obras y resulta que se dañan tres, o sea que hay que devolverlas para los “chiqueros” quedando no más cuatro, de las cuales a veces le pone banderillas negras al escultor.  Es evidente que existen muchos riesgos y percances.

J. Operación ésta, la del vaciado, que exige mucho cuidado y además es interesantísima de apreciar.  El artista está a la expectativa; puede decirse que en ella está vertiendo un crisol de ilusiones.  Citamos a Pablo Neruda en unos versos llenos de calor:

Entonces el toro fue sacrificado.

De pronto salió una luz roja

Como el cuchillo del asesino.

 

 Las cúpulas parecían geranios

Todo el mundo miraba hacia arriba;

¡qué pasa? Preguntaban.

 

Y en medio del temor

Entre susurro y silencio

Alguien que lo sabía

Dijo: ¡esa es la luz del toro!

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Photos y texto tomado del hermoso catálogo "ESCULTURA TAURINA" elaborado por la Alcaldía de Medellín con ocasión de la exposición realizada en la capital antioqueña en 2000.


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